Escribo esto justamente en una biblioteca, la biblioteca de la ciudad de Nelson en British Columbia, Canadá, donde actualmente vivo.
Una de las cosas que aquí funcionan muy bien y que con alegría veo funcionar, cada vez mejor, en varios países de Latinoamérica, son las bibliotecas públicas.
Como casi todas las cosas, las bibliotecas tienen una forma y un fondo, un contenedor y un contenido. Y es bueno estar atento a esto y no confundir la forma con el fondo.
La arquitectura y las personas -quienes usan la arquitectura- por lo general celebran la forma y muchas veces descuidan el fondo. En algunas pocas ocaciones forma y fondo danzan con una belleza inusual y es ahí cuando solemos hablar de “buena arquitectura”.
Una de las cosas que me llamo mucho la atención al llegar a Canadá fue el fondo de las bibliotecas públicas.
Son parte de la cultura local, en cada ciudad o pueblo pequeño hay una biblioteca que reúne a las personas, como si fuera un centro social y comunitario.
Mis hijas crecieron …



